CLASES MINERALES

 

8 Clase VIII. Fosfatos, Arseniatos y Vanadatos

8.3.1 Fosfatos


Como ya se ha mencionado anteriormente la mayor parte de los minerales de esta clase no son muy abundantes, aunque se conoce una gran variedad de ellos. De todos ellos, el más destacable es el apatito del que se conocen numerosas variedades, en razón a su química de la sustitución y apareciendo en varios tipos de rocas (ortomagmáticas, pegmatíticas y sedimentarias).

Se dispone de un gran número de análisis de fósforo en rocas ígneas y se puede afirmar que el 95% del citado elemento presente en estas rocas forma apatito, el cual cristaliza en las primeras etapas de la consolidación magmática y se encuentra en muchos granitos y pegmatitas y en los depósitos hidrotermales pueden encontrarse otros fosfatos (monacita, xenotima,...), pero en proporciones muy bajas.

Dada la posibilidad de la mutua sustitución entre el Si+4 y el P+5 (diadoquía), es posible la presencia de éste último en algunos silicatos, y de silicio en fosfatos. Sin embargo, esto no ocurre en gran proporción y han sido más numerosos los casos de sustitución que se han estudiado en el laboratorio que los encontrados en la Naturaleza.

Muchos silicatos que contienen fósforo, así como la monacita, la xenotima y ciertos tipos de apatito, son muy resistentes a la alteración (resistatos), pudiendo ser encontrados en algunas arenas. Pero la alteración provoca la puesta en solución de una gran cantidad de los fosfatos presentes en las rocas ígneas. Estos fosfatos se encuentran acompañados de iones alcalinos y de calcio, estando impedida su precipitación por el elevado contenido de CO2 y de materia orgánica en las aguas naturales.

Si las aguas naturales ricas en fosfatos, interaccionan con depósitos metalíferos podrán formarse algunos fosfatos secundarios, como piromorfita, turquesa, variscita, autunita, torbernita, vivianita, etc. Incluso, en ciertas condiciones, pueden depositarse fosfatos de calcio (en ocasiones de tipo coloidal). Pero la mayor parte de los fosfatos van a parar al mar.

En los medios marinos el nivel de fósforo está muy influido por los seres vivos, quienes necesitan este elemento para diversas funciones biológicas. Por ello, a poca profundidad, donde hay más actividad biológica, la concentración de fosfatos es menor que a mayores profundidades (más de 5.000 metros), donde existe un menor consumo de fósforo. En las grandes profundidades la concentración puede ser tan elevada que se produce una sobresaturación en fosfatos de calcio y se forman grandes depósitos. En la precipitación de los fosfatos de calcio intervienen otros elementos, como el flúor que al ser absorbido puede provocar modificaciones en las solubilidades y formar fluorapatitos. También pueden estar presentes otros elementos como Cl, Zn, Cd, U, etc.

 


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